Me acuerdo que cuando era niña odiaba la cocina y/o ayudar a cocinar y ahora se por que. El estar en la cocina era una obligación para mi por ser mujer. No era una actividad divertida para compartir con mi mama o mi tía, (que siempre fue la mas afanosa en que estuviera haciendo lo que una niña estaba supuesta a hacer), sino una obligación de genero. Obviamente me rebelaría ante esa injusticia!
Para Lucero y Joaquín y mas adelante para Marcela, estar en la cocina y ayudar a preparar los alimentos es un momento para compartir juntos y divertirnos y aprender.
Lucero hizo su primera pizza el otro día, estaba muy orgullosa y aquí unas fotos para que vean su obra de arte.
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